sábado, 3 de septiembre de 2011

que sentiste?


“La escuela había terminado, todo fue tan monótono, sin Madison, el único que había estado conmigo en esta nueva preparatoria era Sebastián. Escuche a Sebas que me gritaba, pero tenía demasiada prisa, aparte de que Caleb iría a mi casa le tenía que contar a Madi lo de esta mañana… Wow ahora que me doy cuenta, siempre ha estado conmigo Sebas, no importa lo que pase, siempre pero siempre ha estado conmigo.
Llegue a mi casa a toda prisa para llamar a Madi y contarle todo antes de que llagara Caleb, sonaron 3 tonos y contesto Madi.
-Alo…
-¡¡HOLA AMIGA!!
-¡¡AHH… EMMA!! ¿Cómo estás? ¿Cómo te va en la nueva prepa? ¿Es cierto que Basti está ahí?
-Estoy bien, pero te extraño, me esta yendo bien y si Sebas está en la prepa conmigo   -escuche un grito y mucha risitas de parte de Madi.
-Seguro que ya ni te has de acordar de mí  -sonó triste.
-¿Acaso estás loca? Te extraño como no tienes idea… -escuche que tocaron-  Oye babosa hermosa, me tengo que ir al rato te cuento de lo que me paso esta mañana… ¡estuvo de locos!
-¿Qué paso? Dime que paso…  -colgué.
Pensé que Caleb llegaría más tarde apenas eran las 2:43 todavía faltaba buen rato. Abrí la puerta… no era Caleb, era Sebastián.
-Dios mío, que corres… como vil… pantera –estaba jadeando del cansancio, ¿apoco era tan largo el camino?
-Disculpa, pasa por favor  -entro a la casa y se sentó, le di un vaso de agua y se la tomo toda sin dejar ni una sola gota- ¿Qué pasa?
-Ah sí, claro es que siempre me haces lo mismo –como había mucho sol cerré las cortinas, pero no prendí la luz- Te hablo y escapas… acaso, ¿me odias?
-No no. No te odio, solo que tengo que hacer cosas y Madi dice que te sigo gustando, pero no lo sé y espero que no porque yo, yo no te amo, ¿Acaso me sigues amando? -sentí que me abrazo- ¿Cómo te sentiste cuando cortamos? 
-Nada… yo no sentí nada – nos quedamos un momento callados.
-Me haces sentir mal –lo abrase con más fuerza- haces que me sienta mal conmigo misma.
-Cierto  -me soltó su mirada parecía perdida- no debí venir.
-Sí, creo que tienes razón – abrí la puerta- vete por favor.
-Claro  - salió cabizbajo.
Cerré la puerta. Agh, creo que no debí de haberlo corrido, pero parecía que me hacía sentir mal a propósito y eso yo no lo tolero.”


No hay comentarios:

Publicar un comentario