Han pasado dos dias desde que estoy ciega, me encuentro todavia en el hospital.
Estoy tratando de escribir algo, pero gracias a mi discapacidad, los intentos son nulos.
-Eva ¿te ayudo? - la voz de Annie retumbo en mis oídos.
- si porfavor -le entrege el boligrafo, y escuche crugir una hoja - bien ya te la dire:
"Aún no olvido esos días…esos días en que me ilusionaba, en que creía que realmente podías llegar a sentir algo por mí…esos días en los que aún tenía una mínima esperanza de que me llegarías a amar, sólo un poco, al menos el 10% de lo que yo te amo a ti.
¿Cómo poder olvidarte, aunque intente con todas mis fuerzas? Tu rostro llega tan claro a mi mente, tu cabello sedoso, negro, tus ojos, tus hermosos ojos claros, verdes, tu hermosa sonrisa. Todos tus detalles están grabados a fuego vivo en mi mente.
Recuerdo ese día en la cafetería de la esquina, ¿Lo recuerdas? Eras tímido, callado…luego te soltaste, creo que fue allí cuando cautivaste mi corazón, no lo sé, realmente ya perdí la noción del tiempo.
Riéndonos juntos, cada día que pasaba te quería más, o al menos eso sentía mi corazón de niña, te quería, y mucho.
El tiempo pasó, estabas más hermoso que nunca. Nuestra relación cambió muy poco, sólo que ahora “éramos novios”. Porque, lo creas o no, estoy segura de que te gustaba en ese tiempo. "Gustaba" de tiempo pasado, ya que lo que sientes por mí ahora no puede compararse con gustar de ningún modo.
Tal vez todo hubiera sido diferente, tal vez, con un milagro, no hubieras jugado conmigo y ahora seguiríamos juntos, diciéndonos cursilerías al oído y burlándonos de las demás parejas.
Los meses continuaron pasando y al corto tiempo de entrar a la escuela ya te habías vuelto el blanco de todas las chicas del colegio.
Es obvio, estabas hermoso, y más que nunca, sólo que a ti te gustaba, no, más bien, te encantaba ser el blanco de todas las chicas…
Estaba celosísima, por supuesto, pero ¿Qué podía hacer?
Intenté continuar con nuestra relación de amor con todas mis fuerzas.
Llegue a ser tu “maniquí” solo me comprabas lo que Emily no se podía comprar o tal vez si, la verdad no sé, ni me importa. Aún no entiendo qué sucedió, por qué nos distanciamos, por qué repentinamente me odias de verdad y ya no soy tu “pequeña” amada, por qué ahora, si me hablas, no es muy seguido que digamos.
No lo entiendo, pero tampoco quiero hacerlo…
Me deprime recordarte, verte en ese escenario, riendo y diciéndole cosas a Emily.
Aún así, a pesar de que me hiciste eso, hiciste que yo ahora este ciega. A pesar de que eres egocéntrico y descerebrado…sigo enamorada de ti. ¿Por qué? Porque estoy loca, desquiciada, demente.
Porque no puedo evitar recordar tus ojos claros fijos en un punto en el vacío, con el rostro concentrado y el cabello sobre la cara.
Porque no puedo olvidar tu risa, y tu voz grave diciéndome bromas tontas, que extraño muchísimo.
Porque no puedo evitar recordar cómo me sentía, no merecedora de ti, cuando miraba esa expresión concentrada, como una fotografía, me sentía imperfecta, pequeña, vulnerable...
Aunque…es difícil aceptar que yo te amo pero tú nunca lo harás.
¿Cómo poder olvidarte, aunque intente con todas mis fuerzas? Tu rostro llega tan claro a mi mente, tu cabello sedoso, negro, tus ojos, tus hermosos ojos claros, verdes, tu hermosa sonrisa. Todos tus detalles están grabados a fuego vivo en mi mente.
Recuerdo ese día en la cafetería de la esquina, ¿Lo recuerdas? Eras tímido, callado…luego te soltaste, creo que fue allí cuando cautivaste mi corazón, no lo sé, realmente ya perdí la noción del tiempo.
Riéndonos juntos, cada día que pasaba te quería más, o al menos eso sentía mi corazón de niña, te quería, y mucho.
El tiempo pasó, estabas más hermoso que nunca. Nuestra relación cambió muy poco, sólo que ahora “éramos novios”. Porque, lo creas o no, estoy segura de que te gustaba en ese tiempo. "Gustaba" de tiempo pasado, ya que lo que sientes por mí ahora no puede compararse con gustar de ningún modo.
Tal vez todo hubiera sido diferente, tal vez, con un milagro, no hubieras jugado conmigo y ahora seguiríamos juntos, diciéndonos cursilerías al oído y burlándonos de las demás parejas.
Los meses continuaron pasando y al corto tiempo de entrar a la escuela ya te habías vuelto el blanco de todas las chicas del colegio.
Es obvio, estabas hermoso, y más que nunca, sólo que a ti te gustaba, no, más bien, te encantaba ser el blanco de todas las chicas…
Estaba celosísima, por supuesto, pero ¿Qué podía hacer?
Intenté continuar con nuestra relación de amor con todas mis fuerzas.
Llegue a ser tu “maniquí” solo me comprabas lo que Emily no se podía comprar o tal vez si, la verdad no sé, ni me importa. Aún no entiendo qué sucedió, por qué nos distanciamos, por qué repentinamente me odias de verdad y ya no soy tu “pequeña” amada, por qué ahora, si me hablas, no es muy seguido que digamos.
No lo entiendo, pero tampoco quiero hacerlo…
Me deprime recordarte, verte en ese escenario, riendo y diciéndole cosas a Emily.
Aún así, a pesar de que me hiciste eso, hiciste que yo ahora este ciega. A pesar de que eres egocéntrico y descerebrado…sigo enamorada de ti. ¿Por qué? Porque estoy loca, desquiciada, demente.
Porque no puedo evitar recordar tus ojos claros fijos en un punto en el vacío, con el rostro concentrado y el cabello sobre la cara.
Porque no puedo olvidar tu risa, y tu voz grave diciéndome bromas tontas, que extraño muchísimo.
Porque no puedo evitar recordar cómo me sentía, no merecedora de ti, cuando miraba esa expresión concentrada, como una fotografía, me sentía imperfecta, pequeña, vulnerable...
Aunque…es difícil aceptar que yo te amo pero tú nunca lo harás.
Gracias Alex espero que tu venganza este hecha, yo ciega, dolida, Emily feliz, riéndose de mí abajo del escenario, en vez de llorar o algo por el estilo. Te amo Alex, pero eres un maldito."
-listo Eva, ¿segura que quieres dársela? -pregunto Annie.
-Si estoy segura, mas que nada en el mundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario